Tiempo de espera

Ayer mientras esperaba que el sueño llegara, pensaba que hay muchas cosas para las que se necesita paciencia. Que hay cosas a las cuales es inútil tratar de acelerarlas, sería casi como ir contra la corriente, y me dije a mí misma que ésa era una virtud que no había desarrollado. Razón por la cual había cometido muchas locuras de las que no me arrepiento, pero que probablemente ya no haría.

Hasta hace unas semanas, me sentía verdaderamente tranquila, tal vez como nunca me había sentido.  Teniendo conciencia de las cosas que deseaba y de aquellas a las que había que decirles adiós, me encontraba en un equilibrio, que en otras ocasiones yo misma había confundido con aburrimiento.

Pero como esos estados de paz no pueden durar mucho en el ser humano (nuestra naturaleza nos lleva a buscar, a complicarnos, a desear posibles e imposibles), mi tranquilidad también se fue por un tubo. Y francamente, lo detesto. Así que me repito “paciencia”, por lo menos cinco veces al día para que mis propios deseos no se interpongan en mi día a día.

Aquí una lista de aquellas cosillas -desde las más insignificantes hasta aquellas que pueden cambiar nuestra vida entera- por las que los seres humanos (y las mujeres en especial) nos impacientamos:

  • La voz de la contestadora en el celular al que llamamos con urgencia
  • Un tráfico espantoso cuando prometiste que esta vez no llegarías tarde
  • Los resultados de los exámenes para entrar a la universidad
  • Llegar a la hora acordada y esperar hasta darnos cuenta que nos plantaron irremediablemente
  • El resultado de ese examen final en el que sabes que no te fue tan bien
  • La llamada después de una entrevista para un trabajo que parece perfecto
  • El aumento de sueldo o el ascenso que sabes que mereces
  • La respuesta de ése cliente que te interesa tanto
  • La llamada del chico con el que tuviste una cita perfecta
  • La llegada del amor de tu vida de un viaje que pareciera duró siglos
  • Un “te amo” cuando ya lo sentimos y han pasado algunos meses de relación
  • La gran propuesta con anillo incluido
  • La respuesta del banco cuando encontramos la casa de nuestros sueños
  • El resultado del examen cuando morimos por ser madres

De seguro podría seguir y la lista sería interminable. Creo que, salvo por algunas pocas excepciones, he pasado de una u otra forma por la mayoría de estas situaciones. Odio esperar  y, peor aún, odio esperar por cosas que lo más probable es que jamás sucederán.

Ojalá pasen los días rápidamente borrando esta sensación o reciba esa llamada que espero y tenga por fin todas las respuestas a las preguntas que  nunca formulé.

Irish posted at 2009-11-10 Categoría: General

2 Responses Leave a comment

  1. #1Brenda Luz @ 2009-11-10 18:10

    Puedo agregar algunos…

    - El resultado del examen de las que NO quieren ser madres (son más que las otras)
    - Esperar tu cita con el médico!!! Horror!!! (1 hora fácil)
    - Llegar 15 minutos tarde a tu cita con el médico y que te digan que ya se fue cuando tú lo esperas 1 hora siempre!!!
    - Esperar a que te crezca el busto y el derier y lo peor es que nunca suceda!!! (a mí no por si acaso, le pasó a una amiga… jajaja) ah ya! de ahi sale otra, esperar que ya no te siga creciendo el derier por el amor de Dios!!!! jajaja
    - Esperar que tu amiga del alma, a la que le das tantos consejos y la que toda su vida tropieza con la misma piedra, por una sola vez te haga caso!!! (también le pasó a una amiga) jejeje

    Brenda Luz :D

  2. #2Tienda Fitness @ 2010-2-10 12:32

    Valla con la lista que razon tienes.

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